Llevo años viviendo
fuera de mi país.


SOBRE MÍ
Y si algo he aprendido de esa experiencia es que, a veces, perderte de lugar te obliga a reencontrarte contigo. Pero lo curioso es que el mayor descoloque de mi vida no vino de un cambio de país.
Vino de algo mucho más silencioso.
Cerca de los 38 empecé a sentir que algo dentro de mí ya no funcionaba igual. No era solo el cuerpo. No eran solo las emociones. Era una sensación difícil de explicar: como si hubiera dejado de reconocerme.
Y claro, alrededor todo seguía igual. Yo seguía siendo madre, profesional, pareja, psicóloga. La de siempre. Acostumbrada a sostener, a organizar, a estar al frente. La que no se puede permitir el lujo de no tener todo bajo control.
Pero por dentro, no.
Como si hubiera dejado de reconocerme.
Lo que nadie supo nombrarme
EL QUIEBRE


Ningún médico me ayudó con un diagnóstico claro, ni con un acompañamiento que me permitiera entender qué estaba pasando. Solo una sensación difusa de pérdida de control y una respuesta que se repetía: "es un poco pronto, pero normal para tu edad."
Esa sensación de vergüenza, de que nadie te comprende, de que no eres la misma, de que has envejecido antes de tiempo. Lo que antes tolerabas, ahora duele. Lo que antes callabas, ahora pesa.
La expatriación intensificó todo porque lo viví lejos de mi red de apoyo. Sin referentes cercanos. Sin nadie que hubiera pasado por lo mismo.
"Estoy envejeciendo antes." "Algo falla." "No puedo permitirme perder el control."
Sentí vergüenza, rabia, culpa. Y también una soledad silenciosa que pocas veces se nombra.
Y entonces aparecen los límites. No como una decisión mental, sino como una necesidad física y emocional.
Cuando empecé a escucharme de verdad.
LA BÚSQUEDA
Decidí formarme en Psicoterapia Centrada en el Sentido y profundizar en Terapia Breve, integrando lo que ya había aprendido en Terapia Cognitivo Conductual. No buscaba acumular títulos. Buscaba comprender qué estaba pasando en un nivel más profundo.
La logoterapia me enseñó algo que transformó mi manera de vivir este proceso: el ser humano no solo reacciona a lo que le sucede. También puede elegir cómo responder.
Entendí que el problema no era únicamente biológico; era también la historia que me estaba contando sobre ese cambio.
Comencé a revisar mis valores, a integrar nuevos hábitos, a poner límites no desde la culpa sino desde la necesidad. A entrenar, a cocinar como terapia, a escuchar mi cuerpo con más honestidad.
Aprendí que aceptar no es rendirse. Es reorganizarse..
Lo que creo sin matices
LA BIOLOGIA NO ES DESTINO
EL DIAGNOSTICO NO ES IDENTIDAD
LA CLARIDAD ES UN ACTO DE CUIDADO
Lo que ocurre en tu cuerpo es involuntario. Lo que haces con ello — la historia que construyes — es donde reside tu capacidad de acción.
Tener una insuficiencia ovárica o estar en perimenopausia no te define. Son coordenadas, no una sentencia. Y se puede vivir muy bien desde coordenadas nuevas.
No creo en el sufrimiento como proceso obligatorio. Creo en entender rápido, actuar con información y seguir adelante con dignidad.


HOY
Acompaño a mujeres que están pasando aglo parecido
Mujeres que, como yo en su momento, sienten que algo ha cambiado pero no siempre saben cómo nombrarlo. Mujeres inteligentes, funcionales y autoexigentes que sienten que su cuerpo cambió antes de tiempo y que, por eso, algo en su identidad se descolocó.
Mi trabajo no es darte respuestas rápidas. Es ayudarte a entender qué te está pasando y a construir una forma de estar en tu vida que tenga sentido para ti.
No para dramatizar el cambio. Tampoco para minimizarlo. Sino para entenderlo, ordenarlo y decidir cómo responder.
🏋️
Entreno casi a diario, aunque sean 20 minutos. En el gimnasio, en casa o donde sea.
🍳
Me encanta cocinar y lo vivo casi como terapia. El proceso tanto como el resultado.
🎙️
Soy adicta a los podcasts y me considero una aprendiz permanente. Siempre hay algo más que entender.
✨
Aunque me defino agnóstica, conecto profundamente con personas espirituales y experiencias hondas.
📚
Pertenecer a un club de lectura casi por casualidad, me llevo a recuperar mi pasión por los libros.
Solo mis mejores amigos saben de mi ...
¿EMPEZAMOS?
Si algo de lo que has leído resuena contigo, podemos hablar:
Entender qué está pasando es el primer paso. Decidir cómo responder es el siguiente:
Silvia Allúe
El cuerpo cambia. La identidad se elige
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